El gas Radón es la segunda causa de cáncer de pulmón por detras del tabaco, y este gas radiactivo presente en el aire se suele concentrar en las viviendas mal diseñadas o edificadas con materiales inapropiados. Una vivienda muy bien aislada termicamente no puede olvidar a este gas, puesto que su concentracion va de la mano de su nivel de aislamiento termico y ventilacion. 

 

Introducción
La radiactividad es uno de los pilares de la vida en el planeta tierra, no podríamos vivir sin ella, pero tampoco con su exceso. Vivimos en un medio ambiente radiactivo, el planeta tierra y su nivel de radiactividad no nos produce, en principio, ningún efecto nocivo, todo lo contrario, la madre tierra nos protege de la potente radiación cósmica gracias a su campo magnético . Fuera de este planeta la dosis de radiación seria mortal. Es la dosis la que define un umbral entre lo beneficioso y lo perjudicial.

En cada segundo de tiempo en nuestro organismo se desintegran 4000 núcleos de Potasio (K40) presente en la sal común, como también lo hacen otro número similar de núcleos de Carbono (C14) presente en el aire que respiramos. Estos dos isótopos sumados a otros elementos radiactivos que también están en nuestro organismo incorporados por la ingestión de alimentos o la respiración, como, por ejemplo, el Uranio y el Torio, elevan la cuenta a un total de unas 10 000 desintegraciones por segundo.
Las personas somos radiactivas, pero no somos los únicos. Los materiales que nos rodean también son radiactivos.

Fondo radiactivo natural
Del cielo nos viene la radiación cósmica, que atraviesa la atmósfera generando a su paso nuevos elementos radiactivos, entre ellos el Carbono (C14), y llega a la superficie terrestre bombardeándonos con unas 240 partículas por segundo y metro cuadrado, sin contar los neutrinos.

El aire que respiramos, además del Carbono (C14) mencionado, tiene Radón (Rn222). Este isótopo es un gas noble de la familia del Uranio natural (U238), es radiactivo emisor alfa y lo mas peligroso es que sus isótopos o descendientes, sólidos y también radiactivos, se fijan en nuestros pulmones.
Del suelo asimilamos directa e indirectamente isótopos de las tres cadenas radiactivas principales: el Uranio natural (U238), el Uranio (U235) usado en las centrales nucleares y el Torio (Th232)
Realmente estamos rodeados de sustancias radiactivas, pero la radiactividad no es más que la emisión espontánea de partículas por los núcleos atómicos, es un proceso mediante el cual núcleos que son inestables se transforman en otros más estables hasta alcanzar la estabilidad.
El concepto de partícula se refiere también a lo que conocemos más comúnmente como radiación, que no es más que un tipo de radiación electromagnética, puesto que se absorbe y se emite como fotones. Cada desintegración de un núcleo se acompaña de la emisión de varias partículas.

Tipos de radiación
La naturaleza de las partículas que emiten los núcleos radiactivos se denominan alfa, beta y gamma.
La radiactividad alfa; es la emisión por un núcleo de lo que se denomina una partícula alfa, un núcleo de He4. Este núcleo es uno de los más estables de la naturaleza y está formado por dos protones y dos neutrones. Esta radiación tiene una capacidad limitada de penetración en la materia, pero mucha intensidad energética, llega a penetrar tan sólo unos centímetros en el aire y unas micras en el tejido, no pudiendo atravesar la piel. La radiactividad alfa transmuta el núcleo emisor en otro elemento químico que tiene dos protones menos, es decir, salta dos lugares hacia la izquierda en la tabla periódica. Casi todos los núcleos posteriores al plomo son emisores alfa.
La radiactividad beta; transforma un neutrón en un protón, emitiendo además un electrón y un antineutrino. La emisión beta también transmuta el elemento químico, creando otro con un protón más, es decir, salta un lugar a la derecha. Prácticamente todos los elementos de la tabla periódica tienen isótopos que son emisores beta. Esta es una radiación más penetrante pero menos intensa, el alcance aumenta a unos metros en aire y al espesor de la piel en el cuerpo humano, no pudiendo sobrepasar el tejido subcutáneo.
La radiación gamma; es la emisión de un fotón, y no conlleva la transmutación del elemento sino un reajuste de los protones o neutrones del núcleo para pasar a un estado de menor energía y, por tanto, más estable. Esta emisión suele acompañar a los procesos alfa y beta. El alcance de la radiación g en el aire puede llegar a los centenares de metros, pudiendo traspasar el cuerpo humano, y hasta varios centímetros de plomo

Los principales elementos radiactivos terrestres no presentan un riesgo importante en su estado sólido, como hemos visto, la radiación alfa y beta apenas sobrepasan unas micras en la piel humana o es de baja intensidad. Es en estado gaseoso cuando un isótopo radiactivo seria mas incontrolable pudiendo penetrar en lo mas interno de nuestro organismo radiando nuestros pulmones y entrañas. Pues bien, resulta que las tres principales familias radiactivas tienen un isótopo gaseoso en común, el Radón.

Un gas radiante
El Radón (Rn222) es un gas descendiente directo del Radio (Ra226) que en 1600 años se desintegra emitiendo partículas alfa. Este Radio a la vez es descendiente del Torio (Th230) procedente de la desintegración del Uranio (U234). Podemos decir que donde encontremos el Uranio inicial (U238) encontraremos también el Uranio (U234), el Radio y en consecuencia el Radón.
El Uranio (U238) se encuentra diseminado por la mayoría de la corteza terrestre, aunque suele localizarse concentraciones en diferentes materiales naturales como granitos, arcillas, etc. Así, cada persona recibe cada hora unos 200.000.000 rayos gamma procedentes del suelo y de los materiales de construcción, que causan un 20% de la dosis promedio mundial (0,5 mSv al año).
Como hemos dicho los elementos inestables se transforman en otros mas estables, el Radón es uno de ellos y en su desintegración tarda 3'8 días transformándose en otro elemento, un sólido, numerado como el nº 84 en la tabla periódica y llamado Polonio (Po212). El polonio emite partículas alfa y consume 3 minutos en desintegrarse dando lugar a un inestable Plomo (Pb214) que en menos de veintisiete minutos se vuelve a transformar radiando partículas beta en Bismuto (Bi214). Así, saltando dos elementos a la derecha y uno a la izquierda en la tabla periódica, seguimos a estos isótopos inestables hasta que se transforman en un estable Plomo (Pb206).
Como podéis ver hemos respirado un gas radiactivo que en unos minutos nos saturara los pulmones con unos elementos sólidos y radiactivos. No solo nuestros pulmones se ven afectados, muchos de estos isótopos quedan normalmente unidos a las partículas de polvo presentes en el aire. Cuidado con los elementos propensos a retener el polvo, cortinas, alfombras, etc. son bastante radiactivas por estos motivos.
Las cantidades de radón varían enormemente según el tipo de rocas que formen el subsuelo y los materiales con que estén construidos los edificios, como también influye mucho el tipo de ventilación de los edificios. Se puede decir que, en promedio, en los pulmones de un habitante de España se desintegran cada hora unos 30.000 átomos, que emiten partículas alfa o beta y algunos rayos gamma. Estos contribuyen aproximadamente al 45% de la dosis promedio mundial (con 1 mSv al año).

Procedencia del Radón
El problema del radón se ha incrementado recientemente con los programas de ahorro energético que han aumentado el aislamiento y disminuido la ventilación de las viviendas. Este efecto se ha hecho patente en los países nórdicos y en particular en Suecia, donde el Gobierno había llevado a cabo un programa estatal de aislamiento de las viviendas para ahorrar energía. El resultado del plan ha sido excelente, pero, al estar las casas ahora bien aisladas y poco ventiladas, el radón ha aumentado en su interior a niveles que pueden resultar peligrosos y existe una seria preocupación al respecto.
El principal foco de radón (en la inmensa mayoría de los casos) es el terreno, y la causa es su contenido natural en uranio y torio, de los cuales se generará el Radio (Ra226) que engendrará el Radón (Rn222) en su proceso de desintegración. Así, mientras que las rocas basálticas poseen 1 ppm de Uranio y 4 ppm de Torio, las areniscas, al igual que las carbonatadas poseen 0.5 ppm de Uranio y 1.7 ppm de Torio, las arcillosas poseen 3.5 ppm y 11 ppm respectivamente, las graníticas poseen 5 ppm de Uranio y 12 ppm en Torio, poseyendo un mayor potencial emisor de radón.

MATERIA  URANIO 238 (en ppm)  TORIO 232 (en ppm)
Rocas areniscas  0.5  1.7
Rocas carbonatadas  0.5  1.7
Rocas basálticas  1  4
Suelo  1  6
Arcillas  3.5  11
Rocas graníticas  5  12

Sin embargo, mediciones realizadas en regiones de suelo arcilloso, dan niveles más bajos que las realizadas sobre terrenos graníticos, lo cual lleva a la cuestión de que además de poseer el potencial, los suelos han de permitir la salida del radón, solo posible si estos se hallan lo suficientemente fracturados y son lo suficientemente porosos. En Galicia, asentada sobre suelos graníticos especialmente fracturados, todos los estudios llevados a cabo hasta la fecha, confieren a esta comunidad el calificativo de zona de alto riesgo de contaminación por radón. Precisamente, el hecho de que se necesite una fracturación de la roca para permitir la emanación del gas radón, es lo que hace que la utilización del granito para la construcción no entrañe un aumento sustancial en la concentración de este gas, respecto a la utilización de otro tipo de materiales, en contra de ciertas creencias populares.

Otros focos de Radón son los materiales utilizados en la construcción de las viviendas, especialmente cementos de bajo coste y calidad realizados a base de escorias de la industria metalúrgica. También el agua corriente puede contener radón disuelto que es liberado a la atmósfera a temperatura ambiente, pudiendo ser una importante fuente de contaminación en instalaciones de determinados balnearios. Finalmente, el gas suministrado como combustible doméstico, puede contener también gas radón susceptible de ser liberado al medio. La concentración de radón en el interior del edificio crece en función de la porosidad de los materiales utilizados en su construcción.
Es necesario seleccionar los materiales y construir preservando la salud del morador, es necesario Bioconstruir.

Protección
La Comisión de las Comunidades Europeas, en su Recomendación 90/143/EURATOM relativa a la protección de la población contra los peligros de una exposición al radón en el interior de edificios, recoge en su punto II, la existencia de estudios efectuados en Estados de la Unión donde las concentraciones de radón en interiores alcanzan medias de 20 a 50 Bq/m3. Así mismo, asegura en ese mismo punto que, partiendo de modelos de exposición, se puede tomar un factor de conversión de entre la media temporal de la concentración de actividad de gas Radón (Rn222) y el equivalente de dosis efectiva anual de 20 Bq/m3 por mSv/año, lo que lleva a dosis típicas en viviendas de la Comunidad de entre 1 y 2.5 mSv/año, alcanzando la población de algunos países los 20 mSv/año debidos al radón, cuando la propia Comunidad fijó el límite de dosis anual de exposición de la población a la radiación producida por el hombre en 5 mSv/año. Finalmente, se recoge la recomendación de que se establezca un sistema adecuado para limitar toda exposición a las concentraciones de radón en el interior de edificios, prestando especial atención a la adecuada información al público. Así mismo, establece un nivel de actuación en edificios ya existentes de 400 Bq/m3, y para edificios de nueva construcción de 200 Bq/m3.
A modo de resumen, recogemos en la siguiente tabla la relación de límites de actuación propuestos por la U.E. tanto para lugares de trabajo como para viviendas.

LOCALIZACIÓN Límites máximos de actuación UE (Bq/m3)
Lugares de Trabajo 1000
Viviendas anteriores a 1990 (vieja construcción) 400
Viviendas posteriores a 1990 (nueva construcción) 200

Relación de límites máximos de actuación recomendados por la Unión Europea. La denominación de vivienda vieja o nueva, se toma en base a si fue construida antes o después de la publicación de la Recomendación 90/143/EURATOM.
90/143/EURATOM: Recomendación de la Comisión, de 21 de febrero de 1990, relativa a la protección de la población contra los peligros de una exposición al radón en el interior de edificios... D.O.C.E. nº L 080 de 27/03/1990 p. 0026-0028.

Bibliografía:
• "El Radón, Un gas radiactivo de origen natural en su casa", Escrito por Luis Santiago Quindós Poncela, Cátedra de Física Médica, Universidad de Cantabria
• "LA RADIACTIVIDAD", Rafael Núñez-Lagos Roglá, Catedrático de Física Atómica, Molecular y Nuclear
• "Riesgos por exposición a radiaciones ionizantes", Eduardo Gallego Díaz,Doctor Ingeniero Industrial y Profesor Titular de la Universidad Politécnica de Madrid en Departamento de Ingeniería Nuclear – Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales.
• CSN, Centro de Seguridad Nuclear.