Sobre un elevado cerro al norte de la localidad de Cuevas de Soria, en la salida de la hoz excavada por el río Izana, se encuentra la villa de "LA DEHESA". Fue descubierta y excavada en I928 por Blas Táracena y José Tudela. Considerada como el monumento más importante en su género que se conocía en España.

Revela una amplia mansión de casi cuatro mil metros cuadrados de superficie, levantada en su totalidad de nueva planta, sobre una construcción anterior de la que apenas tenemos conocimiento. Un centro visitable hoy gracias al equipo de arqueólogos de Jesús Alberto Arenas. Respecto a la cronología de los mosaicos estarían fechados en los s. IV y V d.C..

Alfredo Jimeno en “Epigrafía romana de la provincia de Soria” (1980) trae esta pieza de Cuevas de Soria, desaparecida. Es una estela funeraria localizada en el muro sur de la ermita de San Miguel, tras desmontarse la ermita se colocó como asiento en la puerta de la casa del cura, para acabar desapareciendo.

   

LERENTIV

SRVFINVS

IRRICO RV

FI · F · ANXXX

HIC · S · E

M · FR · F · C

 

Jimeno recoge dos transcripciones de la época, siendo las únicas estudiadas hasta ahora porque la pieza ha permanecido en paradero desconocido.

  • Morales, Lope de. (Las Cuevas de Soria ú. t. s. XVI). Consejero del Consejo Real de Navarra en plaza de castellano, oidor de la Chancillería de Valladolid, fiscal del Consejo de Órdenes, oidor del Consejo de Órdenes y consejero del Consejo Real de Castilla, lee: RVFINVS. ET RV / FI. FENAL. / : X : X : X : HIC. SS :
  • Loperráez Corvalán, Juan. (Guadalajara, 29.VIII.1736) Historiador, canónigo, capellán y notario.: TERENTIVS RVFI / NVS ET RVFI / FE-NALI. AN XXX. H. S.

El resumen según Jimeno sería: “Lucio Terencio Rufino, de los Irricos, hijo de Rufo, de 30 años, yace aquí. Su hermano Marco cuidó de hacerla”.

Según los autores anteriores, estuvo puesta en fábrica en la ermita de San Miguel, hoy desaparecida, pero que ha conservado el topónimo en el corral de San Miguel. Esta ya no estaba en el mismo sitio cuando la vio Saavedra, sino que se encontraba sirviendo de poyo en la puerta de la casa del cura. Taracena la dio como desaparecida y Jimeno tampoco dio con ella, pero indica que:

“La onomástica se ajusta a la romana; no obstante, el elemento indígena sigue presente, todavía, en el gentilicio "Irrico(n), no "Irricorum" que leen Tovar (210) y Albertos (211). Este es el único ejemplo que poseemos en la onomástica hispana. Por la filiación vemos que el nombre del padre es todavía indígena, del que deriva el "cognomen" del hijo; su "praenomen" y "nomen" quizá tengan que ver con un cambio de situación social, de esclavo al ibero, habiendo tomado éstos de su patrono.”

Recientemente (octubre del año 2009) se ha encontrado, cerca de esta villa tardo romana de La Dehesa otro epígrafe “IRRICO”. El arqueólogo Jesús Alberto Arenas expone que esta familia tardo romana retomó el viejo apellido indígena de la familia IRRICO, y que está reflejado en el símbolo de los mosaicos que, según él, esconde letras del alfabeto latino.

La pieza encontrada se trata de un ara labrada en una piedra arenisca, con corona y base que sobresalen del fuste.

El fuste (30 × 30 × 27 cm) presenta en su frente el campo epigráfico. La inscripción es de 27 × 30 cm, y el texto de la inscripción está distribuido en cinco líneas, con los renglones prácticamente alineados a la izquierda; cuatro de ellas aprovechadas por completo, estando los márgenes del ara todavía intactos. Entre todas las palabras hay gruesos puntos circulares de división. La inscripción está completa y reza:

  T I T V S . I R

R I C O . R V

F I . F . E B V

R O . V . S

L . M

(Imagen de: “NUEVA DIVINIDAD CÉLTICA EN UN ARA DE CUEVAS DE SORIA”. Alberto Sanz Aragonés, Carlos Tabernero Galán, Juan Pedro Benito Batanero, Patricia de Bernardo Stempel.)

Siendo crítico diría, que si es cierto lo que afirma el arqueólogo Jesús Alberto Arenas, pero sí que deberíamos serlo con aquellos que desean atribuir a lenguas celtas este apellido con DOBLE R en DOS epigrafías latinas.

La lectura latina y las abreviaturas RV (retro verbal) + FI (filium), no se pueden esconder, sobre todo tal y como se ve en las lápidas en epígrafes latinos. Supongo que estos autores no aceptarán las teorías, de lingüistas europeos, que proponen un sustrato vascónico en el celta continental y en el celtibérico.

En idioma vasco tiene aún lexicalizado (dicc. Mujika) los siguientes términos que podrían dar pistas para formar un apellido indígena como este Irrico:

  • Irri: terreno resbaladizo; risa, sonrisa.
  • Irrika: grieta, hendidura, rendija; mofa.
  • Irripa: cuesta, pendiente.
  • Irrisko: canal abierto por la lluvia (volver a leer el enclave de la villa romana); surco de labranza; regato de agua; acequia.
  • Irrist: resbalar.
  • Irrisku: riesgo, peligro.

Quizás ninguno de los términos presentes aquí se podría tomar directamente, pero aunque a un vascoparlante le recordaría a un “iriko” o “erriko”, como Ciudadano, nos dan una pista.

En formación de topónimos vascónicos, los Núcleos Semánticos de Altura, Peña, Roca o Montaña más usados o recurridos son /R/N/L/S/X. Cuando forman topónimos, por reduplicación del radical en forma intervocálica, dan un valor de Cerca del Alto, en la Cuesta (vocal+N.S.A.+vocal), y se asocian a poblaciones y/o accidentes geográficos: arra/arre/urri/erri/erro/orra/orre dan entre otros Arrazola (Biz), Arredondo (Can), Urri (Na), Urrez (Na), Urriellu (As), Erro (Na), Machorras (Bu), Orreaga (Na), etc., y también “irri” que es = cuesta. IRRICO = DE LA CUESTA.

Jesús Alberto Arenas expone que el viejo apellido indígena de esta familia tardo romana está reflejado en el símbolo de los mosaicos, que en su opinión son signos en alfabeto latino. J.A. Arenas no cree que la T nombrada por él signifique un sonido, indicando que aún no está muy claro su valor.

Yo aportaría que es bilingüe, puesto que en semi-silabario ibérico-vascónico también se puede leer la referencia irrisko berri . La forma del mosaico de esta villa es compatible con signos de época ibérica aun siendo realizado en el siglo IV o V dC. Quizás influenciados por la ceca de Bilbilis, que presenta una i en forma de n, y el signo T (sko) de las cecas Unanbate.

 

ceca Bilbilis

La doble RR del signario vascónico o levantino que aquí se puede leer y en coincidencia con la grafía latina, lo excluye del celtibérico puesto que su valor en aquella escritura era una R sencilla.

El apellido original indígena de esta familia poderosa era Irrisko y hace referencia toponímica al enclave de la villa o casa anterior.

Bibliografía:

  • “Epigrafía romana de la provincia de Soria” (1980), Alfredo Jimeno,
  • “Nueva divinidad céltica en un ara de Cuevas de Soria”, Alberto Sanz Aragonés, Carlos Tabernero Galán, Juan Pedro Benito Batanero, Patricia de Bernardo Stempel.